Entre definiciones y reflexiones

¿Qué significa la palabra accesibilidad? Según la RAE significa “Cualidad de accesible”. Tras ello, decidí buscar en la misma, la palabra accesible posee 3 entradas:

“1adj. Que tiene acceso.

  1. adj.De fácil acceso o trato.
  2. adj.De fácil comprensión, inteligible”.

Por lo tanto, la idea que podía crearme sobre accesibilidad me llevaba a 3 vertientes: que tiene acceso, trato o comprensión. Pero tras ello, comencé a plantearme, ¿qué o quién tiene que tener buen acceso, trato o comprensión? ¿Cómo puedo medir esos términos de una forma cuantificable? Por ello, comencé a plantearme ejemplos prácticos al respecto. Accesible es un lugar hasta el que se puede llegar, ya sea en medio de transporte o por mi propio pie. Un texto es accesible cuando el idioma y el vocabulario usado es comprensible para aquellas personas que conozcan ambos. Una persona es accesible cuando el código que existe con su interlocutor es legible para ambos.

Con estos tres ejemplos mucho menos abstractos que la definición 000citada por la RAE, es posible intentar comprender algo mejor qué significado poseen estas palabras. Pero lo más importante, ayudan aún más a conocer el peso simbólico que tienen.

Resulta evidente que todas las personas somos iguales. Una afirmación tan simple como la anterior, ha sido difícil de conseguir hasta hace relativamente poco tiempo. Es muy fácil girar la cabeza hacia la Historia más reciente y ver como no siempre ha sido así. Pero, aunque a priori, pueda parecer que ya no existen prejuicios, éstos no se han erradicado completamente.

Resulta, por ello, especialmente llamativo que existan barreras arquitectónicas físicas y mentales. Rampas reflexivas que necesitan una gran cimentación que elimine la brecha existente en algunos sectores con respecto a la discapacidad. Prejuicios que necesitan ser eliminados, pero sin ser promocionados a bombo y platillo; si no más bien con discreción y normalidad, pero también con rotundidad. Se trata por tanto de incluir con total convicción a toda la población en lo que es, una persona más. Con sus defectos y sus virtudes, con su sonrisa y con sus ganas por la vida. Porque todos somos un poco “ciegos” cuando estamos delante de un monumento que no conocemos.

Desde las instituciones culturales, como abanderadas del progreso social, se puede ejemplificar un cambio de rumbo. Actividades inclusivas no sesgadas, participación total de todo el público y de toda persona a un puesto de trabajo, accesibilidad total del edificio para todas las personas que quieran acceder a él, infraestructura y utensilios necesarios aquellos que los necesiten. Y un largo etcétera de posibilidades que las instituciones pueden y deben implantar. Porque son ellas las que pueden comenzar a cambiar el pensamiento social y por tanto, también son responsables de poder hacerlo en la medida de sus posibilidades. Y así lo han tomado; llevando a cabo esa larga lista inclusiva que ayude a la mayor democratización de las mismas. Pero el camino es largo y tedioso y solo con la mano de muchas personas es posible pavimentar un camino pedregoso.

¿O es que nadie se ha sentido “un poco desorientado” cuando le hablan en un idioma que no comprende?

 

Andrea Arriet

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Acerca de Un Ojo Para el Arte

Nos interesa crear diálogo en torno a la accesibilidad en la cultura y el arte.
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